A esta edad no se
si llamarle amor sea lo mas indicado, pero es lo que mas se le acerca a lo que
yo siento por tu persona. Ese majestuoso sentimiento efímero que hace
contemplar los días nublados o soleados y que alimenta mi imaginación con
supuestos atardeceres juntos, películas acurrucados frente al sillón y risas mágicas
que llenan mis oídos de música, dulce música que fluye como un rió siguiendo un
cause natural hasta lo profundo de mis latidos.
Quiero decirte
que eres una niña especial para mí, eres la elegida por mi corazón para que te
desee y te busque ignorando el tiempo y mis defectos. Suena raro que un joven
como yo con sus mañas y su personalidad extrovertida escriba en esta carta estas
palabras tan frágiles pero, así como el mundo nos sorprende diariamente también
lo hace nuestro celebro pequeña chica de tez blanca e inocente presencia.
Esa forma de ser
tuya que ablanda mi alma y me lleva a hacer los gestos mas idiotas en la faz de
la tierra, esa cintura ligeramente pronunciada que endosa mis brazos como una
pieza al rompecabezas y tus manos… que transmiten en mi una especie de calida inseguridad
que desea habitualmente mi cuerpo, me hacen recortadarte de vez en cuando.
Y así la lista
sigue, podría llenar cuadernos completos describiendo tu figura y salpicando la
mente del que leerá este escrito con tu silueta pero, no lo haré (...) talvez por egoísmo
o quizás solo por el simple hecho que quiero dejarme algún recuerdo secreto el
cual visitare a escondidas y con sigilo contemplare hasta que otra tome tu
lugar.
Cariños faltan como para
mandarte, Cristobal
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